ehiztari_fics (ehiztari_fics) wrote,
ehiztari_fics
ehiztari_fics

Las horas de sombra

Justo antes de comenzar la séptima temporada.

 


 

LAS HORAS DE SOMBRA

A su alrededor todo era oscuro, húmedo, ruinoso. En cuclillas, abrazado a sí mismo, se balanceaba de forma casi imperceptible. Estaba sitiado por los monstruos, pero si se mantenía en un rincón, en silencio absoluto, quizás le dejarían unos momentos, se olvidarían de él; quizás si les pasaba desapercibido, por un rato no se divertirían torturándolo.

Los monstruos le rodeaban, pero el mayor monstruo era él y de sí mismo no podía escapar.

Alguien debería habérselo dicho.

Quizás Ellos no le descubrieran, aunque era imposible hurtarse a su vigilancia, pero tal vez lo ignorarían. Siempre sabían dónde estaba y lo que pensaba y sentía y cómo podían atormentarle de la forma más refinada, pero quizás, si no llamaba su atención, si desaparecía… podría tal vez fundirse con las sombras del sótano, como uno de los roedores que se escabullían de la luz, o como un insecto diminuto en el que nadie reparaba, o como la carcoma que horadaba su tumba en el útero oscuro de la madera. Sí, podía casi desaparecer, no necesitaba respirar, tampoco moverse, podía… diluirse en la nada, ser olvidado, descansar, como si no existiera, como si nunca hubiera existido...

- Tú no puedes desaparecer sin más- decía de pronto Buffy.- Eres demasiado cobarde para eso.

- Tú no puedes desaparecer - repetía Dru con su sonrisa magnética mientras su dedo, pálido y delgado, se acercaba sinuoso en un simulacro de caricia hacia sus sienes. - Eres mi caballero

- No puedes liberarte. Nunca podrás. Eres mi chico- decía Angelus con su más afilada sonrisa de hijoputa.

- ¡Debiste decírmelo! –gritó Spike encarándose con él fuera de sí. Todos sus propósitos de ocultarse, ya inútiles, saltaron por los aires hechos añicos, al tiempo que, como impulsado por un resorte, se ponía en pie.

El sótano volvía a su negrura solitaria, amenazante, pero ahora sabía que ya no tendría paz. Nunca la tenía en realidad. Dejó caer sus brazos a lo largo del cuerpo agotado por la impotencia. Su mirada abandonó el espacio negro que intentaba taladrar y se hundió también en el suelo, en el breve reducto entre sus botas polvorientas. Con amargura, repitió en tono vencido:- Debiste decírmelo, Angel.

Sí, alguien debió decirle que aquello era el infierno, el peor de los infiernos. Él, que había transitado ya por demasiados, lo sabía.

A veces la tortura se le hacía física. Sentía otra vez el fuego de aquel demonio como si no hubieran pasado ya meses y le parecía ver fulgurar en la oscuridad sus ojos de un verde fosforescente. "¿Quieres tu alma? Veamos si la soportas – recordaba haberle oído decir cuando se la entregó. –Las pruebas eran sólo para comprobar que la deseabas de verdad. La verdadera prueba comienza ahora. Ahora demostrarás si eres lo suficientemente fuerte. Si eres digno. Pero lo más probable es que te destruya. Te abrasarás en su fulgor como una miserable polilla engreída" Ahora sabía ya que no era digno y sólo se preguntaba cuánto duraría la agonía antes del final definitivo.

Su alma. A veces la sentía dentro de su pecho. Al principio incluso había querido arrancársela, estúpido.

- Somos monstruos. No hay vuelta atrás, Número Diecisiete –le dijo entonces Adam y, cuando se convirtió en Buffy, insistió con la más cruel y deliciosa de sus sonrisas:- Todas las tonterías que puedas hacer son definitivas y no tienen rectificación posible. Deberías saberlo, pobre Spike. Eres una mosca atrapada en una telaraña. Si te debates, sólo conseguirás apretar más tus ataduras. Hacerte daño. A ti mismo y a lo que amas.- Sonreía y Spike no podía escapar al sortilegio de sus labios aterciopelados- Lo único que puedes hacer es esperar a que te devore. Es lo único.

Al principio él luchaba. Pero Él-Ella tenía razón. Sólo consiguió más sufrimiento. Se hirió el pecho, sajó su carne y sólo consiguió más dolor.

- ¿Cuántas cosas más quieres romper? –se burló ella. No necesitó preguntar a qué se refería. Incluso en la confusión de sus sentidos, había recuerdos que nunca abandonaban su mente. Ambos sabían muy bien que el desgarro de su cuerpo era apenas nada en comparación con lo que había destruido antes. Mucho antes. Parecía que hubieran pasado ya siglos, aunque jamás lo olvidaba. Aunque doliera, el que atenazaba su pecho era un dolor nuevo que ni siquiera ocultaba el otro, más antiguo, mucho más intenso y asfixiante.

Luego dejó de luchar, dejó de lastimarse y aprendió a convivir con la sensación de ahogo. Al final, casi acostumbrado, pensó que aquella angustia constante que él tomaba por el alma, quizás eran sólo unas inmensas ganas de llorar.

Era tristemente paradójico. Había buscado su alma por ella, para tener algo que poner a sus pies y, una vez que la conquistó, precisamente su alma le hizo comprender que no podía volver a presentarse ante Buffy. Era demasiado vil. Ahora lo sabía. Todos sus crímenes, toda la maldad acumulada durante siglos de perversión estaba ahora ante sus ojos.
"Eres patético. ¿Aún crees que puede haber algo bueno en ti?" – No sabía si eran sólo sus pensamientos o era Él quien le hablaba.

- William sólo quería ser un buen hombre – musitó casi como una disculpa.

- ¿Tengo que recordártelo? – Buffy se plantó ante él, con los brazos cruzados sobre el pecho en aquella postura segura de sí misma, levemente displicente, que tanto había admirado y tanto le atraía tiempo atrás.- Tú no eres un hombre. Sólo un animal dañino. De los que mata una cazadora.

Pensó que si ella le matara, al menos volvería a verla. Pero eso no ocurriría. Había vuelto a Sunnydale, pero no a Buffy, sino a la Boca del Infierno, a la sima a donde caían todos los engendros del abismo como era él. Entre fantasmas y maldad destilada durante milenios, el único sitio donde podía estar. Allí Spike era una sombra más de las que se debatían en la tortura de su infierno particular, acosado por la locura y el pasado más lacerante. En la soledad de sus delirios ni siquiera recordaba a Buffy. No quería recordarla. La había perdido para siempre y pensar en ella le hacía sufrir aún más. Quizás por eso, Él tomaba tan a menudo su forma. Le decía las más crueles palabras, la verdad más inmisericorde y mientras lo desgarraba con una sonrisa, los ojos de Spike no podían evitar perderse en las ondas suaves de su cabello y anhelar el sabor de su piel.

- ¡Siempre soñando imposibles,…! – le recriminó Ella. Desnudaba impúdica sus secretos igual que jugaba con su mente y Spike, que ni siquiera tenía la intimidad de sus pensamientos, se oyó reconociendo en voz alta:

- No volveré a verla.

- Mejor para todos ¿no?

Seguramente tenía razón. Siempre tenía razón, pero costaba asumirlo. Hay cosas a las que cuesta acostumbrarse.

A lo que tampoco podía acostumbrarse era a convivir con Ellos.

- ¿Por qué?- El baile de sus fantasmas lo inició esta vez el doctor Henry Strattford, su primera víctima, al que mató con un atizador mientras le recitaba versos obscenos sobre clavos de ferrocarril.

Spike esquivó la mirada de juez inmisericorde, no tanto por Strattford, sino por el resto de su familia que sabía que le acompañaban. También sabía que era inútil. Tras el médico inglés, sintió acercarse, dulce y virginal, a aquella niña de París, la que desfloró y asesinó sólo por quitársela a Angelus.

- ¿Por qué?

No podía escapara a su voz cristalina, ni aunque tapara sus oídos y apretara sus puños contra las sienes.

- Yo….no…. –balbuceó.

- ¿Vas a decir que no me mataste? – preguntó un muchacho muy joven, apenas un niño con bucles rubios y ropas de caballero.

- Yo… te salvé, Steven- La mirada de perro apaleado de Spike intentó llegar a la hondura de tristeza del niño.- Ser vampiro… es mil veces peor que la muerte.


Ignoró la risa de Drusilla. Steven había desaparecido, pero con la misma tristeza, mayor aún y ribeteada de cierta compasión, le miraba la figura que ahora tenía ante sí y cuya sola presencia ponía fuego bajo sus párpados.


Ignoró la risa de Drusilla. Steven había desaparecido, pero con la misma tristeza, mayor aún y ribeteada de cierta compasión, le miraba la figura que ahora tenía ante sí y cuya sola presencia ponía fuego bajo sus párpados.

- Debiste saberlo entonces, William -le recriminó.

- Madre…

- Debiste saber que me condenabas a algo peor que la muerte. Estaba enferma. ¿Por qué no me dejaste morir?

- Mamá… - Una lágrima se deslizó por su mejilla- Lo siento.

- ¿Lo sientes? – La risa de Angelus conseguía crispar los nervios de cualquiera, pero Spike estaba demasiado agotado incluso para reaccionar al odio. El vampiro moreno se acercó a su lado, en cuclillas, a la distancia íntima de las confidencias.- Es igual, Spike. Que lo sientas o no ¿qué más da? Es inútil. No puedes hacer nada. Eres un monstruo, un vampiro, un asesino, un violador. Y nada puedes hacer por cambiarlo. –Spike le habría suplicado que callara, pero tenía razón. Cuanto decía era verdad y no podía hacer nada. Angelus se incorporó. Mirado desde el suelo donde estaba sentado Spike, su figura parecía agigantarse y dominarlo desde su altura siempre imponente. Volvió a reír.- Eres tan estúpido. Apenas una mala sombra mía. Sólo bueno para follar o ser follado.

Con dureza de acero sentenció:

- No eres nadie, Spike.

Si la mente de Spike hubiera estado más lúcida, quizás se habría extrañado de la extraña contundencia que el habitualmente irónico Ángelus había puesto en su voz, pero su intuición estaba adormecida en el océano de su castigo. Sólo pudo reconocer más bien para sí:

- Lo sé.

Angelus insistió otra vez, con un sarcasmo ahora más agresivo de lo habitual.

- ¿O qué crees, que salvarás el mundo? ¿Que eres el destinado a detener el apocalipsis? - La burla tomó ecos demasiado hirientes incluso para él y lo extraño no era eso sino el increíble empeño que ponía Angelus en ello.- O quizás creas que ella te dirá algún día que te ama. Ella nunca podrá amarte. - Spike elevó hacia él su mirada limpia, incapaz de entender por qué insistía en lo obvio.-Es más sencillo aún: No eres digno de volverla a ver siquiera.

-No, nunca volveré a verla -ratificó Spike, empapándose del significado de aquella realidad que se le hacía tan insoportable.

- Nunca.- La voz de Ángelus adquirió aristas de exigencia.

- Nunca –repitió Spike dócilmente.

Cuando volvió a mirar al frente, Angelus había desaparecido y ahora era Ella quien ocupaba su espacio.

- ¿Por qué iba a querer verte? - insistió con frialdad sobrecogedora.- No interesas a nadie. Eres sólo el despojo repugnante de una alimaña. Repulsivo. Peor aún: intrascendente.

Spike, se refugió en las sombras. Encorvado sobre sí mismo, los brazos en torno a su propio cuerpo y acurrucado junto a la pared, intentó hundirse en un silencio donde Ellos no entraran. Pero aún allí seguía el eco de sus últimas palabras y su dolorosa verdad. Él era sólo carne. Carne muerta. Oscuridad. Nada.

Cerró los ojos.

Y entonces en su interior sintió que una débil chispa de luz quería parpadear en medio de la oscuridad absoluta. Quizás era su instinto de superviviente. Tal vez fue su experiencia de tahúr la que le susurró que sólo quien iba de farol hacía tanto alarde de sus triunfos. Seguramente era sólo el último resquicio de esperanza absurda a que aferrarse...

Quizás era su alma.

Subscribe

  • Orfeo (6x06)

    Un cuento de Halloween situado en la sexta temporada que participó en el Primer Certamen de Fanfiction de Halloween del foro William the…

  • La señorita Lilith tiene frío (2 X 00) (NR-13)

    Creo que éste es el segundo fic que escribí. Se sitúa un poquito antes de la segunda temporada de Buffy y pretende ser un relato de aventuras, con…

  • Extraña alianza (4 X 03)

    Un fic de aventuras, ligero y pretendidamente entretenido, que se sitúa inmediatamente antes de La hiriente luz del día. Requiere un poquito de…

  • Post a new comment

    Error

    default userpic

    Your reply will be screened

    Your IP address will be recorded 

    When you submit the form an invisible reCAPTCHA check will be performed.
    You must follow the Privacy Policy and Google Terms of use.
  • 0 comments